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Invertir con nuevo prisma

José Antonio Garcés 

La Tercera-06 de junio del 2016 / 04:00 Hrs

En la situación actual en que se encuentra Chile y el mundo en general, es importante contar con un sector privado que juegue un rol más activo en la solución de problemas sociales. Que apoye el crecimiento económico, que ayude a generar empleos, pero que también contribuya con proyectos que puedan engrandecer a nuestra sociedad, dar oportunidades y mejorar la calidad de vida de los chilenos.

La inversión de impacto es una buena herramienta de mercado para lograrlo. Poco conocida todavía en nuestro país, pero con alto potencial de crecimiento, este tipo de inversión permite compatibilizar dos tipos de retornos: por una parte, se obtiene un retorno financiero y por la otra -que es lo que resulta más novedoso- se consigue una rentabilidad social y medioambiental.

Así como se invierte en fondos enfocados en áreas tradicionales, ¿por qué no hacerlo también en proyectos que resuelven problemas sociales en nuestro país?

La inversión de impacto en el mundo es una herramienta consolidada, que administra más de US$ 60 mil millones en el mundo, según un estudio realizado por JP Morgan y GIIN. Los sectores donde se invierten los recursos son vivienda, microfinanzas, servicios financieros, entre otros.

Hoy en Chile, los actores privados están asumiendo esta responsabilidad de ayudar a resolver problemas sociales y están identificando los fondos de impacto como una herramienta efectiva para invertir su capital.

El gran desafío está, a mi juicio, en que la inversión de impacto resulte una alternativa atractiva de inversión para el mercado en general, lo que creo que es cosa de tiempo. Está el desafío también de que esta herramienta no sea vista como filantropía, sino que como un instrumento de mercado con su propia rentabilidad. Una inversión que da la satisfacción de hacer crecer las instituciones, convertirlas en autosustentables y de multiplicar sus resultados. Esto nos vuelve “socios” y nos involucra más con proyectos que le hacen bien a nuestra sociedad, dan oportunidades y mejoran la calidad de vida de muchos chilenos.

Un caso interesante en nuestro país es el del Fondo de Inversión Social (FIS), administrado por Ameris Capital. Creado en 2010, esta herramienta -que hoy maneja US$ 4,5 millones- invierte en instituciones que están resolviendo problemas sociales en la base de la pirámide y con grandes necesidades de financiamiento, en áreas como educación, medioambiente y emprendimiento social. El retorno financiero promedio estaría en torno a UF+2% anual en un período de 10 años, mientras que en términos de rentabilidad social, se busca beneficiar a más de 8.000 personas vulnerables de nuestro país.  Empresas chilenas como Techo, Chilerecicla y Late! han recibido aportes de este Fondo de Inversión Social, pero probablemente hay muchas otras instituciones que están esperando inversionistas dispuestos a apostar por iniciativas que tengan, además de un retorno financiero, un alto impacto social.

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